El salvado de trigo es la cubierta exterior del grano y se caracteriza por ser una de las fuentes más ricas en fibra insoluble. Funciona como una "escoba natural" que acelera el tránsito digestivo. Su sabor es neutro y tostado. Su consumo regular contribuye a la microbiota y ralentiza la absorción de los azúcares ayudando a estabilizar la glucosa.
Usos: Para preparar pan de salvado casero, masas de tarta, pizzas integrales y galletas, aportando una textura crujiente. Se añade directo por cucharadas a los cereales matutinos, yogures o licuados para multiplicar su aporte de fibra. Se integra en recetas de tortas de nuez, muffins, barras de cereal caseras y budines saludables. Se puede espolvorear sobre ensaladas, sopas o mezclar en el relleno de hamburguesas y albóndigas para sumar nutrientes.