Por qué lo armé
El que vende en una feria, la que arrancó desde la casa, la marca chica que ya tiene clientes: todos necesitan lo mismo y ninguno lo encuentra. Las plataformas que hay son enormes —un panel donde tardás una tarde en encontrar dónde se cambia un precio— o cuestan más de lo que facturás cuando estás empezando.
Quería algo simple de verdad, a un precio que no te obligue a vender diez productos para pagarlo, con alguien atrás cuando algo no anda. Y que igual fuera tuyo: tus colores, tu logo, tu estilo. No una plantilla con tu nombre arriba.